Y feliz supe que era el hijo de mis entrañas
Quien aprendía a vivir de la vida
Solo, pero junto a mi compañía.
"Nada dura eternamente"
Me dijo una vez partió de la casa aquel día
Se distrajo un momento en sus juguetes
Se valió solo de por vida.
Nunca pude olvidar su rostro
Nunca he podido borrar sus abrazos
Nada ni nadie me despega de sus cariños
Niño de luna, niño mío.
Como será entonces perderlo
Cuando, en efecto se aleje de las mañas
De las mañanas en su pieza
De los sueños en su almohada.
Como entonces podré seguir viviendo
Lo más seguro es que el latir se haga perpetuo
Y las ansias de volver a verlo disminuyan con el tiempo
Sabiendo que aparece de vez en cuando, junto a mi sueño.
Tengo 22 años
No tengo hijos
Ni un marido que los haya engendrado
Pero tengo sueños
Como algún día el ser madre de esa criatura.
Que lindo es soñar!
Que lindo es saber que esos sueños se harán también
R E A L I D A D
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