18 diciembre 2011

A usted, maestro

Todos se reúnen el mismo día, en el mismo momento seguimos sus gestos, sus movimientos.
Cuando mi voz se asimila en las otras, los ojos de aquel sabio se vuelven de espuma
Veo y siento como se desvanece ante nuestro canto, como diciéndonos adiós.

Cada vez se me hace más difícil cantar bajo su alero
Cada día, presiento que podría ser el último, más mi alma me asegura que aún falta para eso.
No niego que la voz nos flota sola, como si algo misterioso la evocara desde el aire
Y es usted quien las ordena como nadie sabe hacerlo.

Quisiera tener la capacidad de apoderarme un rato de su dolor
De su miedo, y a la vez de su entrega a esta vida.
Quisiera que por un momento gozara como antes de vivir los instantes que maneja a su antojo
Y de como nosotros le seguimos en el vuelo, y nos encontramos todos, al final del viaje.

Eso es lo único que me deja tranquila hoy en día.
Saber que si hay que partir
Lo encontraré más adelante

.... al final del viaje, con esa sonrisa y ese cariño que logra tener por todos.
Y que al final nos hace sus hijos, querámoslo o no.

Existe la fuerza
Yo le doy la mía
:)

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