Me queda un ápice de tu recuerdo que constantemente aparecía en mi rutina.
Ahora se ha desvanecido (casi) completamente.
Sólo queda una imágen, el resto pasó a ser unicamente recuerdos.
La verdad es que esta transformación a influido a toda respiración.
A todo sentido completo y concreto.
A toda alma, a todo ser.
Referente a las emociones, todo se enmarca en un ambiente de compartir, entregar y recibir.
Y de ahí se arma todo el espectro nuevo, todo el esqueleto de una persona aún inventada.
Toda inocencia frente al amor, comienza a aparecer.
Amanece en el horizonte de mis pasiones y anhelos, una chispa de intento
Y aunque la sexualidad y la predominancia femenina de mis pensamientos sigue formando parte importante de mi imaginación constante.
Vuelvo a componerme, vuelvo a armar mi ser por completo.
Vuelve nuevamente esa mujer que despierta más que el deseo, la sensación de satisfacción emocional para consigo misma, para con el mundo, para con un otro más adelante.
Nace de lo más profundo una intención que sigue siendo una semilla.
Vuelvo a sentir la oportunidad de cada mañana por vivir un día nuevo.
Y la alegría y expectación de quienes aparentemente desean aprender.
Me siento agradecida de todas las cosechas que este año he rescatado.
El amor nunca dejó de existir para mí
Siempre hay una forma en la que manifiesto ese sentimiento.
Quizás el hecho de que ahora es también para mí.
Hace sentido.
Ya no me está gustando todo lo que me gustó
Porque ya no encuentro atractiva esa idea.
Ese concepto.
Me gustan otras cosas, aquellas que puedo disfrutar.
Aquellas que puedo compartir
Con las que tambien puedo soñar.
Y que se sume quien lo desee
La idea siempre es disfrutar.
Hay una sola que me falta...
Hacer música.
Extraño cantar.
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