Pero es lindo, cuando ves a sus ojos, y encuentras el mismo amor que depositas en él. Es lindo en verdad, sentirlo cerca, oler su aroma, tocar su pelo, su piel, su cuerpo, besarlo y sentir que ese beso es cálido, sincero, "enamoradiro".
Y empiezas a mirar hacia atrás, a tu corazón cuando era nuevecito, y esperaba con ansias que llegaran estos momentos... ESTOS.
¿Pero que pasó? llegaban otros, y tú anhelabas con que fueran los mejores, aunque muchas veces te llevabas sorpresas que te hacían dudar del amor verdadero.
Estoy feliz de que finalmente estos días hayan llegado, y los esté viviendo como nunca pensé que podría amar. Porque son estos acontecimientos reales, tangibles los que te permiten mirar a tu alrededor y percatarte de que no hay NADA NI NADIE que en estos momentos te haga sentir lo contrario.
Bueno, a veces el estómago, pero ese es cuento aparte.
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