Estoy hace mucho tiempo esperando en el paradero, alguna que otra micro que me lleve a mi destino; han pasado muchas combinaciones delante de mis ojos, he sentido que muchas de ellas alguna vez me han servido: he corrido detrás de algunas, corrido por miedo a perderlas, pensando en que jamás pasarán por allí otra vez. Me he alejado cuadras y cuadras del paradero, detrás de ellas, detrás de sus calles, detrás de sus cortinas y asientos, que pensé en algún momento me brindarían la comodidad que necesito.
Y hoy, volviendo al maldito paradero nuevamente, me encuentro en la disyuntiva de si seguir esperando una micro en particular, dejando que pasen otras que también pueden llevarme al mismo destino ...
La primera micro, ciertamente tenía las ruedas desinfladas, el chofer no conocía mucho la ciudad, y pensaba que sus cortinas eran las mejores dentro de la categoría; el recorrido que hacía, no me agradaba del todo, había que esperar quizás mucho sentada dentro para lograr ver la luz sobre lo desconocido. No quise ni siquiera subirme, desde fuera le dí las gracias, y procuré que nunca más posaría sus ruedas cerca de mi paradero.
Seguí entonces esperando la micro de mis sueños ...
Y ahora, sucede que llega otra, una que a simple vista es igual que todas, pero sé en su interior guarda muchas cosas; hace poco noté que también pasaba cerca de mi calle, hace poco se detuvo a preguntarme sí podía llevarme, que era opción mía finalmente, el tomarla o no. Encontré sincero el gesto, encontré coherencia en sus palabras, ella sabía que yo espero hace tiempo una que pasa muy pocas veces, porque le teme a la carretera.
Ésta tercera micro, es entonces a la cuál una noche fría logré subirme, sin pensar que en su interior podría encontrar mucho calor, protección y entendimiento. Logré mimetizarme con sus cortinas, logré acostumbrarme al sonido del motor, aunque a veces me molesta el respaldo de los asientos. Y sé que ésta micro también puede llegar donde espero ir, pero se queda en pana muchas veces, y creo espera que yo avance por ella. Pero igual en éstos momentos, es la micro que me ha hecho ponerme a pensar en lo que quiero, en donde espero ir, hacia donde siento que va mi vida, y ella es quien sabe puede llevarme, es sólo que debe aprender a recorrer cualquier tipo de camino.
No sé si hago mal en esperar una micro caprichosa a veces, siendo que ya pasó la primera - que dejé ir - y ahora veo delante de mis ojos a ésta segunda micro que me da la opción de tomarla.
Espero que en algún momento ésta última micro se decida a encender sus motores para llevarme al destino que desde hace mucho espero conocer ... Junto a tí.
Mrs. Smith
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