Todo se vuelve a sembrar, se queda en la tierra, se arranca del aire, se vuelve agua y quizás mañana se pueda cosechar.
Es tan simple el porqué de mis palabras, es tan complejo el porqué de mi actuar; se intenta volver hacia afuera, se cree comprender el "lado B" de la situación, el polo opuesto, el contrario, el análogo, el de padre y madre, el que no llegó a ser del norte, aquel que sirve, aquel que ayuda, el que no tiene un fantasma colgando en su espalda, el que expresa, el que se recoge, el que escucha, y no se deja ver.
Y ahora que la mente descansa, finalmente podré descansar yo, dejarme sentir, dejarme querer, esperar tranquila a que llegue mi tren; miro alrededor, veo un chino desesperado que se toma la cabeza pensando que se le perderá en el camino, en la ruta que no conoce, el sol que lo embarga, las palabras que no entiende, con ésa guitarra que toca, en ése sueño en el que bailo...
Ésas miradas, esos pasos, el resto no queriendo mirarnos, el baile, la danza, el corazón rebozante, el secreto en secreto, los gestos sugestivamente ligados en misticismo y complicidad, el resto sabe, el resto especula, pero nadie se atreve a decirnos que hacer, porque conoce el concepto.
Conoce el querernos, conoce el que sabemos aquel secreto que todos se esmeran en contarnos; y las palabras, que serían sin nuestros oídos, sin nuestros seños, sin la dicha, sin la partitura, la guitarra sigue llorando, llorándome, y bailando se pasan las dudas, danzando se queman las desesperanzas, ideas vagas, ideas soñadas, ideas vagabundas.
Tanto que siento, tanto que deseo, tanto que espero, será todo aquello que presiento puede llegar uno de éstos días, en una encomienda, como un regalo, esperado como para el "Día de aquella niña"; quizás estas sílabas no posean triángulo ni sean un par de vocales sueltas, quizás las ideas puedan entonces tener un fin, el propósito está enmarcado, ahora espero el desenlace.
Mrs. Smith
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