Prometí en algún momento aprender esto en piano.
Perdí la partitura hace mucho, y hoy un trozo de melancolía me la devolvió a la memoria.
Mi oído no logra acostumbrarse a los graves que mi voz ahora puede alcanzar.
Los compara con aquellos agudos que ya no puede más dar.
Esa nostalgia que apareció de pronto en mi ventana
Se convirtió en tristeza por una sola razón:
Aún me siento un ave en cautiverio.
¿Por qué?
Porque dentro de este cuerpo, a veces el alma solamente quiere salir
Encontrarse con los rayos del sol que empapan mi rostro
Lo hacen florecer.
Yo me pregunto porqué la gente se va de aquí.
Y porqué yo también tengo tantas ganas de irme.
Partir.
Salir de esta jaula que me mantiene prisionera.
De mis propios deseos que aplastados por miedos sin sentido a veces no se hacen realidad.
Me duermo temprano
Me gusta soñar.
Encontrarme a veces contigo en la oscuridad de la noche.
Con los ojos cerrados, y saber que eres tú,
Aunque tu cuerpo no te acompañe.
No sé aun porqué tengo ese miedo de volver a caer.
El golpe fue demasiado fuerte como para repetirlo.
¿Será eso?
Mi alma desde muy dentro me ayuda a entender este sentimiento
Que de la nada comienza a fundarse en mi interior, sin tener un destino específico.
¿Por qué amor?
¿Por que ahora?
¿Por qué contigo?
Lloran mis ojos
Porque mi voz está llorando un canto
Pero aún no es completamente sano
Completamente limpio.
Es un canto que por venir del corazón
Se salta el aire que generan
Para ser canción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario