31 octubre 2009

El primero y el último

La luna sigue mostrando el mejor lado que desea vean de ella.
Se entretiene observándonos, contemplando nuestros pasos
Desde muy arriba, allá cerca donde el cielo dejó un espacio vacío
Ella se deslumbra viendo como el ser humano logra hacerse el camino.

Miramos los circulos, nos miramos luego las manos, el rostro
Esparcimos las ganas, el alivio, la alegría de sentirnos vivos
Se nos quedan las palabras atrapadas en una botella, dentro del cuello
Mientras dedicamos nuestro momento a enredarnos en sus cabellos.

El sonido de una nota contenida desde hace mucho más de un compás
se hace presente en nuestra melodía.
Se convierte luego en poesía, poseiéndose entre los murmullos del querernos.
La memoria hace efecto, el recuerdo no se borra como una tarea mal hecha.

Tomas entonces la iniciativa de tocar con tus yemas cada trozo del cuerpo ajeno que tienes frente, sobrecogiendo los capilares, las ansias de que sea cierto, y no parte de una alusinación, tal como aquellas que soñaste alguna parte antaña de la existencia de algo que nunca podría ser. La luz no existe, los instintos se activan, la percepción aguda coge entre mis lágrimas algo más que un deseo prohibido; toma algo más que un miedo abortado, se convence de querer permanecer dentro de una habitación desconocida para el oyente, que sólo cree escuchar lo que siente. Las palabras salen casi por inercia, los sentidos entonces se conectan, se escuchan entre la bruma, entre el silencio de tus súplicas por permanecerte. Se abre un cajón, se quitan las sábanas de la conciencia, se moja el paño impúdico de tu rostro, quédate un rato regocijado en mi recuerdo, olvidandote como eres, idealizando cada caricia, cada movimiento planeado, como viajando entre ciudades sin ser vistos, porque estoy dentro de la existencia del que relata, del que olvida, del que hiere. Y aún así permanezco entre tus sensaciones, tocando tu boca, sintiendo tu aliento, negando lo real, queriendo el paraíso de algo que no es eterno. Se suelta el deseo, se ignora la diplomacia, se quedan entre nubes permitiéndose estar cerca. Olvida que tus ojos han querido perpetuar en el placer de una noche, siente como las caricias nos llevan a un mundo paralelo, no consideres algo más que la luz de la luna, la noche cálida, el susurro de un beso, la distancia entre ideas escandalosas y cuentos de hadas encantadas.

Quiero sacarte para siempre de mi cuerpo, quiero sentirte sólo entre mis dedos, negándote por completo, negando que la idea de caer a un estanque fué mutua, y ahora las luces encandilan mi renacer entre tanto líquido sumergido.

Puedes quedarte observando como viajo en las aguas turbulentas de la idealización, no entres sin invitación, no te quedes esperando a que te pida secarme si realmente prefiero tomar los rayos de la luna con las gotas de agua cayendo por mi cuerpo.

Ya no hay conexión ni siquiera entre estas letras, ni siquiera entre la idea loca de dar cuenta que la persona responsable de estas líneas fui yo.

Por alguna razón tonta, tuve la idea de que durmieras cerca de mis entrañas; sin embargo hoy prefiero que te desveles a poner un dedo en mi cama.

Mrs. Smith

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