30 octubre 2009

Quiero repartir una danza

La primavera tiene sus efectos. Pareciera que el polen de las flores infecta de diversas formas; aunque todos se drogan con ésta maravilla, cada uno tiene su propia estrategia de saber sentir la vida.

El miedo está siempre presente en el ser humano; se teme cometer errores, se buscan explicaciones lógicas para quedarse tranquilo. El miedo, sobre todo en primavera, es un mundo que no deja de ser explorado, pero nos proporciona el momento preciso - quizás - de llegar a la gloria.

Y yo me contagio, me quedo mirando como muchos pasan por estados tan complejos como el ser felices, sin darse cuenta; o sentirse tristes porque el día era más o menos luminoso de como ellos lo imaginaron.

Soy feliz

Siempre llego a lo mismo, y no me importa, sigo siendo feliz. Aunque cambien los días, aunque la escritura se vuelva más realista, menos idealista, más sincera.

Soy un ser de canto, a quien le recordaron que podía volar. Porque yo sé que vuelo, en otras situaciones, en otros escenarios. Todos a su modo, en su momento, llego incluso a la misma felicidad que percibo entre mis palabras, ó miradas al andar.

Quiero volverme un poco más efímera, quiero que las letras me acompañen en la travesía.

-------o-------

No quiero recordarte como lo que quise que fueras para mí.

No pretendo que pase el día, y quiera saber algo más que tu nombre.

No quiero sentirme parte de tus pensamientos, ni tampoco de tus ideales de perfección.

No pretendo quedarme hasta tarde para irnos juntos, ni menos que mi rutina gire en torno a tus palabras.

No quiero que te fijes tanto en mi rostro cuando te hablo, no quiero que te acerques como lo haces cuando escuchamos.

No quiero verte como algo más, no quiero presentirte como si algo fuera a pasar. No quiero que las mañanas sean un letargo, ni que las tardes sean en pausas completas.

No espero que desaparezcas, ni que te alejes de un segundo a otro, menos si no pueda entender el porqué.

No quise que me gustaras, no quise que la relación terminara como está ahora.

Pero sí quiero que de alguna forma, y ya no juntos, alcancemos ambos la felicidad que buscamos.

Quiero que así como soy yo de sincera contigo, tomes un día mi mano y me abras las ventanas de tu alma, Completamente, como quien quiere hacer aseo profundo dentro del cuerpo.

Quiero volver a confiar como antes en ti, quiero que las palabras broten como si nada de mis labios, sin pensar en que afectarán el resultado.

Quiero por un segundo negar que la vida nos cambió el camino, quiero obviar que la vista tomó un solo sendero, quiero que las cosas sean tan sanas como antes lo fueron; .......quiero creerte.

Pero aun así sigo feliz

Porque a pesar de que el daño aún persiste a veces, en trozos de media hora, puedo decir que no, puedo escucharme, puedo elegirme en vez de pensar en ti. Porque ya no duele tanto el saberte – en potencia – acompañado, más duele el quizás saber sin que me lo hayas dicho personalmente. Porque ahí es donde se conectan las ideas, ocurre una unión entre el párrafo anterior, y éste. Porque me estoy olvidando de lo que pensé podrías ser para mí, enseñándome el tiempo que ése no era el camino correcto.

El corazón, pobre que ha caminado tanto sin encontrar destino. Los demás han llegado con júbilo a su meta respectiva, y él aún sigue tranquilo su rumbo establecido por mi conciencia que extrañamente a veces se atormenta, y otras simplemente se queda mirando, como esperando que el segundo apropiado vuelva a tocar la puerta. Por ahora habrán otras cosas que desarrollar, como siempre el compartir con alguien cercano queda en modo “Stand By”.

No me importa, porque igual comparto. No me influye porque aun quiero a la gente. Porque quizás me falte conocer aún mucho más de lo que ya sé, para que después la experiencia sea aún mejor, sin tantas caídas ni desilusiones.

Tengo un poco de miedo, tengo miedo a amar de nuevo … Pero son riesgos que vale la pena tomar.

Es que es efecto de la primavera.

Mrs. Smith

No hay comentarios: