La lluvia viene y va.
Así mismo mi pena que se desborda en lágrimas por momentos.
Es mi propia lluvia.
Ya me di cuenta de una cosa: la auto exigencia se manifiesta en muchas acciones, la más importante e ingrata es entonces el no poder decaer. Me prohibo constantemente el sentir la derrota, el cansancio y por lo mismo la frustración y pena. Ciertamente son emociones importantes que están sucediendo ahora en mi alma, pero las bloqueo por rutina, hasta que explotan.
Hoy me regalonearé solita, en cosas tan simples como descansar.
Hoy no me juzgaré por todo lo que sienta, o piense, simplemente seré, sin prejuicios.
De todas maneras, el día está como para no salir de casa, para abrazarse lo más que se pueda, para llorar, gritar, cantar, tocar piano, ver tele acostadita, no levantarse .... al fin tengo un día de esos, en los que sólo tú decides que hacer o no.
Hoy no me gustaría que estuvieses aquí.
Quizás mañana, quien sabe.
Hoy la atención me la daré yo
No hay comentarios:
Publicar un comentario